Los trabajos y los días
- Victoria Sendón
- 17 ago 2016
- 2 Min. de lectura

Vengo de mi largo periplo por los nortes y me encuentro con que todo está políticamente estancado como cuando me fui. Por eso me ha inspirado para mi titular el libro de Hesíodo. No he leído periódicos ni he visto televisiones, dedicada como estaba a cosas más interesantes, y la verdad es que no se ha hundido el mundo ni el país solloza por los rincones. Los únicos que parecen estar preocupados son los propios políticos.
Ya he visto las patéticas imágenes de un Presidente que practica el deporte olímpico de 'andar deprisa' y alargar días y días esa anhelada investidura con la que sueña perpetuarse en la poltrona de Peridis. La gente sigue en sus playas, en sus trabajos, en su paro, en sus vidas.... Y esto me recuerda un anónimo texto latino del siglo VIII cuando a la muerte de Witiza hubo un gran vacío de poder hasta que don Rodrigo, a instancias de los obispos, bajó con sus huestes a la Bética para estrellarse en Guadalete. Dice así: "Toda España se entrega a una alegría excesiva y se divierte de modo extraordinario".
Me pregunto si no ha llegado el momento de tomar las bridas de nuestros destinos presentes y futuros. No es el papá Estado quien nos va a solucionar nada ¿O es que no nos hemos dado cuenta? Somos la propia gente las que nos hemos de agrupar, organizar y tirar 'pa'lante' con nuestros recursos y potencialidades, que no son pocos. Nos ha llegado el momento de la madurez personal y política, del cambio de paradigma y de las iniciativas intrépidas y generosas. Y uno de los elementos fundamentales de ese nuevo paradigma es el de la 'inteligencia colectiva'. Sí, ya sé que soy un poco ácrata, pero es el camino que nos queda por explorar.